Mao Tsetung
(mayo de 1930)
1974.
EDICIONES EN LENGUAS EXTRANJERAS. PEKIN
I. QUIEN NO HA
INVESTIGADO NO TIENE DERECHO A OPINAR
Si usted no ha investigado
un problema, se le priva del derecho a opinar sobre él. ¿Es esto
demasiado brutal? No, en lo más mínimo. Puesto que no ha
investigado el estado actual del problema ni sus antecedentes, e
ignora su esencia, cualquier opinión que exprese al respecto no
pasará de ser un disparate. Decir disparates, como todo el mundo
sabe, no resuelve nada; así, ¿qué habría de injusto en privarlo
del derecho a opinar? Muchos camaradas no hacen más que lanzar
disparates con los ojos cerrados; esto es una vergüenza para un
comunista. ¿Cómo puede un comunista decir tonterías con los ojos
cerrados?
¡Inadmisible!
¡Inadmisible!
¡Hay que investigar!
¡No decir disparates!
II. INVESTIGAR UN
PROBLEMA ES RESOLVERLO
¿No puede usted resolver un
problema? ¡Pues bien, póngase a investigar su situación actual y
sus antecedentes! Cuando haya investigado cabalmente el problema
dejándolo claro, sabrá como resolverlo. Toda conclusión se saca
después de haber investigado, y no antes. Únicamente un tonto, solo
o reuniendo a un grupo de gentes, se devana los sesos para “encontrar
una solución” o “elaborar una idea” sin hacer ninguna
investigación. Debe subrayarse que esto no conducirá en absoluto a
ninguna solución eficaz, a ninguna idea provechosa. En otras
palabras, lo único que puede hacer ese tonto es deducir soluciones
erróneas, ideas equivocadas.
No son pocos los
inspectores, jefes de guerrillas y cuadros recién nombrados que
gustan de hacer pronunciamientos políticos apenas llegan a un lugar,
y se pavonean criticando esto y censurando aquello cuando sólo han
visto algunas apariencias o detalles menores de las cosas. En
realidad nada hay más detestable que esa manera puramente subjetiva
de decir disparates. Sin duda, esa gente estropeará las cosas,
perderá la confianza de las masas y no será capaz de resolver
ningún problema.
Muchos de los que ocupan
cargos dirigentes se limitan a exhalar suspiros ante los problemas
difíciles, sin poder resolverlos. Pierden la paciencia y piden ser
trasladados, alegando que por falta de capacidad no están a la
altura de su trabajo. Estas son palabras propias de cobardes. Pues
bien, ponga usted los pies a andar, recorrer cada sector o lugar que
se encuentre bajo su responsabilidad y “pregúntelo todo”[1],
como hacía Confucio, y entonces, por más pobre que sea su
capacidad, sabrá encontrar soluciones, pues si antes de salir de la
oficina no hay nada en su cabeza, de regreso ésta ya no se hallará
vacía, sino provista de todo tipo de materiales necesarios para la
solución de problemas; es así como éstos se resuelven. ¿Es
indispensable salir? No forzosamente. Puede usted convocar a una
reunión de investigación a personas familiarizadas con la
situación, a fin de hallar el origen de ese que usted considera un
problema difícil y enterarse de su estado actual; entonces le será
fácil resolverlo.
La investigación se asemeja
a los largos meses de gestación, y la solución del problema, al día
del parto. Investigar un problema es resolverlo.
III. CONTRA EL CULTO A
LOS LIBROS
Todo lo que está escrito en
los libros es correcto: tal es la mentalidad que hasta hoy subsiste
entre los campesinos chinos, que son culturalmente atrasados. Pero,
cosa extraña, en las discusiones dentro del Partido Comunista
también hay gente que tiene a flor de labios esta frase: “Muéstreme
el libro en que ese esta escrito.” Cuando decimos que una
instrucción de un organismo superior es correcta, no es porque
simplemente provenga de un “organismo dirigente superior”, sino
porque su contenido se adapta a las circunstancias objetivas y
subjetivas de la lucha y responde a sus necesidades. Una actitud
formalista muy errónea es ejecutar ciegamente las instrucciones sin
discutirlas ni examinarlas a la luz de las condiciones reales,
basándose de modo exclusivo en el concepto de “organismo
superior”. Ha sido precisamente debido a la dañina influencia del
formalismo que la línea táctica del Partido no ha podido arraigar
profundamente en las masas. Cumplir una instrucción de un organismo
superior a ciegas y aparentemente sin objeción alguna, no es
aplicarla de veras, sino que de hecho constituye la manera más hábil
de oponerse a ella o de sabotearla.
También en las ciencias
sociales el método de estudio que se basa únicamente en los libros
es en sumo grado peligroso y hasta puede conducir el camino
contrarrevolucionario. Evidente prueba de ello es el hecho que muchos
comunistas chinos que se aferraban exclusivamente a los libros en su
estudio de las ciencias sociales se han convertido, unos más
temprano y otros más tarde en contrarrevolucionarios. Si afirmamos
que el marxismo es correcto, no es en absoluto porque Marx haya sido
un “profeta”, sino porque su teoría ha demostrada ser acertada
en nuestra práctica y en nuestra lucha. El marxismo es indispensable
en nuestra lucha. El marxismo es indispensable en nuestra lucha. Al
aceptar esta teoría, no nos anima ninguna idea formalista, ni mucho
menos mística como la de “profecía”. Muchos de los que han
leído libros marxistas se han convertido en renegados de la
revolución, mientras que frecuentemente obreros analfabetos llegan a
dominar el marxismo. Por supuesto, debemos estudiar libros marxistas,
pero tenemos que combinar el estudio con las condiciones reales de
nuestro país. Necesitamos de los libros, pero tenemos que superar la
tendencia a rendirles culto, que nos lleva a divorciarnos de la
realidad.
¿Cómo podemos superar el
culto a los libros? El único medio es investigar la situación real.
IV. SI NO SE INVESTIGA
LA SITUACIÓN REAL, SE CAE INEVITABLEMENTE EN UNA APLICACIÓN
IDEALISTA DE LAS CLASES Y EN UNA ORIENTACIÓN IDEALISTA DEL TRABAJO,
LO QUE CONDUCE AL OPORTUNISMO O AL PUTCHISMO.
¿No cree usted en esta
conclusión? Los hechos le obligarán a creer en ella. Ensaye a hacer
una apreciación de la situación política o dar orientación a la
lucha sin hacer investigaciones sobre la realidad, y verá si es
cierta o no la afirmación de que tales apreciación y orientación
son vacías e idealistas, y si conducen o no a errores de oportunismo
o putchismo. La respuesta sin duda será afirmativa. Esta no se debe
a que haya habido negligencia en la elaboración del plan antes de
actuar, sino a que ha habido descuido en el estudio de la situación
real de la sociedad antes de elaborar el plan, como sucede con
frecuencia en las unidades guerrilleras de nuestro Ejército Rojo.
Oficiales del tipo Li Kui[2]
castigan a ciegas a sus hombres una vez que estos son cogidos en
falta. Como resultado de ello, los castigados se quejan, surgen
muchas discordias y los jefes pierden todo su prestigio. ¿No ocurre
esto a menudo en el Ejército Rojo?
Sólo desechando el
idealismo y previniéndose contra la aparición de cualquier error de
oportunismo y putchismo, podremos ganarnos a las masas y derrotar al
enemigo. Y sólo investigando esforzadamente la situación real
lograremos desechar el idealismo.
V. LA INVESTIGACIÓN
SOCIOECONÓMICA TIENE POR OBJETO LOGRAR UNA CORRECTA APRECIACIÓN DE
LAS CLASES Y FORMULAR LUEGO UNA JUSTA TÁCTICA DE LUCHA.
Con estas palabras
respondemos a la pregunta de para qué realizar investigaciones
socioeconómicas. Para eso, el objeto de nuestra investigación son
las diferentes clases sociales y no fenómenos sociales
fragmentarios. En los últimos tiempos, los camaradas del 4º Cuerpo
de Ejército del Ejército Rojo en general han prestado atención al
trabajo de investigación[3],
pero muchos de ellos han utilizado métodos erróneos. El resultado
de su investigación se parece a las enmarañadas cuentas de un
tendero, a los asombrados relatos de un aldeano que acaba de conocer
la ciudad o a los contornos de una ciudad populosa vista desde lo
alto de una montaña. Semejante investigación es de poco valor y no
nos permite alcanzar nuestro objetivo fundamental, que es conocer la
situación política y económica de las diversas clases sociales.
Las conclusiones extraídas de nuestra investigación deberán darnos
un cuadro de la situación actual de cada clase, así como de las
etapas de florecimiento y decadencia vividas en su desarrollo. Por
ejemplo, cuando investigamos la composición del campesinado, no solo
debemos conocer el número de los campesinos ricos, medios y pobres,
que se distinguen por la clase o la capa social a que pertenecen.
Cuando investigamos la composición social de los comerciantes, no
basta con saber el número de las personas dedicadas a cada uno de
los ramos como el de cereales, vestido, hierbas medicinales, sino que
es necesario investigar especialmente el número de pequeños,
medianos y grandes comerciantes. Debemos investigar no sólo la
situación de cada ramo, sino, en particular, conocer su composición
de clase. No solamente debemos investigar las relaciones entre los
diferentes ramos, sino especialmente entre las distintas clases.
Nuestro principal método de investigación es hacer la disección de
las diversas clases sociales; nuestra meta final es conocer sus
interrelaciones, llegar a una correcta apreciación de las clases y
determinar luego una correcta táctica para nuestra lucha, definiendo
cuáles son las clases que constituyen la fuerza principal en la
lucha revolucionaria, cuáles las que debemos ganarnos como aliados y
cuáles las que debemos derribar. He aquí nuestro objetivo.
¿Cuáles son las clases
sociales que merecen nuestra atención cuando investigamos? Son las
siguientes:
El proletariado industrial
Los obreros artesanos
Los asalariados agrícolas
Los campesinos pobres
Los pobres de la ciudad
El lumpemproletariado
Los artesanos
Los pequeños comerciantes
Los campesinos medios
Los campesinos ricos
La clase terrateniente
La burguesía comercial
La burguesía industrial
En el curso de nuestra
investigación, debemos prestar atención a la condición de todas
estas clases (o capas sociales). Las únicas clases ausentes en las
zonas donde trabajamos ahora, son el proletariado industrial y la
burguesía industrial; con las demás tropezamos a cada momento.
Nuestras tácticas de lucha no son otra cosa que las tácticas
respecto a todas estas clases y capas.
Otro serio defecto de
nuestras investigaciones ha sido poner un énfasis excesivo en las
zonas rurales descuidando las ciudades, de manera que muchos
camaradas han tenido siempre una vaga idea acerca de nuestras
tácticas para con los pobres de la ciudad y la burguesía comercial.
Con el desarrollo de la lucha nos hemos trasladado de las montañas a
las llanuras[4].
Físicamente hace ya mucho tiempo que bajamos de las montañas, pero
espiritualmente todavía estamos allí. Debemos conocer tanto las
ciudades como el campo, pues de lo contrario no podremos responder a
las necesidades de la lucha revolucionaria.
VI. LA VICTORIA DE LA
LUCHA REVOLUCIONARIA EN CHINA DEPENDE DEL CONOCIMIENTO QUE LOS
CAMARADAS CHINOS ADQUIERAN DE LAS CONDICIONES DEL PAÍS
Nuestra lucha tiene por
objetivo pasar de la democracia al socialismo. En esta tarea el
primer paso es concluir la revolución democrática, ganándonos a la
mayoría de la clase obrera y movilizando a las masas campesinas y
los pobres de la ciudad para derribar a la clase terrateniente, al
imperialismo y al régimen kuomintanista. Luego, con el desarrollo de
la lucha, debemos llevar a cabo la revolución socialista. El
cumplimiento de esta gran tarea revolucionaria no es empresa simple
ni fácil; dependerá enteramente de la justeza y firmeza de la
táctica que el partido del proletariado adopte en su lucha. Si esta
táctica de lucha es errónea o vacilante, la revolución sufrirá
sin duda una derrota temporal. Hay que tener en cuenta que los
partidos burgueses también discuten constantemente sus tácticas de
lucha. Para ellos, se trata de cómo difundir las ideas reformistas
entre la clase obrera para alejarla, mediante engaños, de la
dirección del Partido Comunista, de cómo atraerse a los campesinos
ricos para aplastar los levantamientos de los campesinos pobres de
cómo agrupar a los elementos lumpen para reprimir las luchas
revolucionarias, etc. En una situación en que la lucha de clase se
agudiza cada día más y se realiza cuerpo a cuerpo, para lograr su
victoria el proletariado tiene que apoyarse por entero en la justeza
y firmeza de la táctica de lucha de su partido, el Partido
Comunista. Una correcta y firme táctica de lucha del Partido
Comunista en modo alguno puede ser elaborada por unas cuantas
personas encerradas entre cuatro paredes, sino que sólo puede nacer
de la lucha de las masas, de la experiencia práctica. Por lo tanto,
en todo momento debemos estar al corriente de la situación social y
efectuar investigaciones sobre la realidad. Aquellos camaradas que
tienen ideas rígidas, conservadoras, formalistas y de optimismo sin
fundamento, creen que la actual táctica de lucha es perfecta, que
los “libros”[5]
del VI Congreso Nacional del Partido garantizan la victoria para
siempre y basta con acatar sus resoluciones para salir victoriosos en
todas partes. Estos puntos de vista son absolutamente erróneos y no
tienen nada en común con la línea ideológica de los comunistas que
crea situaciones nuevas a través de la lucha; representa una línea
puramente conservadora. Esta línea conservadora, a menos que sea
desechada definitivamente ocasionará graves pérdidas a la
revolución y perjudicará a esos mismos camaradas. Obviamente, en
nuestro Ejército Rojo hay ciertos camaradas que se muestran
satisfechos con el estado actual de cosas, no tratan de comprender
los hechos a fondo, sienten un optimismo infundado y fomentan la
falsa idea de que “el proletariado es así”. Ellos no hacen más
que comer todo el día y dormitar en sus oficinas sin querer dar un
solo paso hacia la sociedad para hacer investigaciones entre las
masas. Cada vez que hablan dicen las mismas perogrulladas, que
fastidian a la gente. Para hacer que esos camaradas despierten
debemos elevar nuestra voz y gritarles:
¡Despréndanse sin demora
de sus ideas conservadoras!
¡Reemplácenlas por las
ideas combativas y progresistas propias de los comunistas!
¡Intégrense a la lucha!
¡Vayan a las masas a
investigar la realidad!
VII. TÉCNICA DE
INVESTIGACIÓN.
1) Convocar reuniones de
investigación e investigar en ellas por medio de discusiones.
Esta es la única manera que
le permite a uno acercarse a la verdad y extraer conclusiones. En
cambio, el método de ceñirse a escuchar las experiencias de una
sola persona sin celebrar reuniones de investigación para averiguar
los hechos por medio de discusiones, conduce fácilmente a errores.
No es posible sacar conclusiones más o menos correctas en reuniones
en las que sólo se formulan preguntas al azar en vez de someter a
debate cuestiones especiales.
2) ¿A quién se debe
convocar a las reuniones de investigación?
A los que estén
familiarizados con las condiciones socioeconómicas. Respecto de la
edad, son preferibles los viejos, porque tienen rica experiencia y no
sólo conocen el estado actual de las cosas sino también sus causas
y efectos. También debe incluirse a jóvenes que posean experiencia
de lucha, pues éstos tienen ideas progresistas y un agudo sentido de
observación. En cuanto al tipo de observación, entre los asistentes
debe haber obreros, campesinos, comerciantes, intelectuales, y a
veces soldados e incluso vagabundos. Naturalmente, cuando se trate de
un tema específico, no será necesaria la presencia de aquellos que
no tengan nada que ver con el asunto. Por ejemplo, no hace falta la
asistencia de obreros, campesinos y estudiantes cuando se trate de
una investigación sobre el comercio.
3) ¿Una reunión de
investigación debe ser numerosa o reducida?
Eso depende de la capacidad
que tenga el investigador para conducir una reunión. Para el que sea
idóneo en esta materia, el número de los asistentes puede llegar a
una docena o pasar de veinte. Una reunión numerosa tiene sus
ventajas: permite obtener estadísticas relativamente precisas (por
ejemplo, sobre el porcentaje que los campesinos pobres ocupan dentro
del campesinado) y sacar conclusiones más o menos acertadas (por
ejemplo, ¿cuál de estas dos formas de distribución de la tierra es
mejor: la distribución por igual o la diferenciada?). Por supuesto,
una reunión, así también tiene sus desventajas: para el que no
sepa manejarla, le será difícil mantener el orden. En fin de
cuentas, el número de los concurrentes a una reunión depende de la
competencia del investigador, pero la reunión debe tener por lo
menos tres participantes. De otra manera, la información obtenida
será demasiado limitada como para que corresponda a la situación
real.
4) Confeccionar un plan
detallado para la investigación.
Es necesario preparar de
antemano un plan detallado; de acuerdo con éste, el investigador
hará preguntas para que la respondan los participantes. Los puntos
que no estén claros o encierren dudas deben ser sometidos a
discusión. El plan de investigación debe constar de capítulos y
renglones específicos. Por ejemplo, si el capítulo es el comercio,
puede haber renglones como: telas, cereales, artículos diversos,
hierbas medicinales; y bajo el renglón “telas”, pueden incluirse
puntos como percal, telas de fabricación cacera, seda y satén, etc.
5) Participar personalmente.
Todos los que ocupen cargos
dirigentes, desde los presidentes de gobierno cantonal hasta el
presidente del gobierno central, desde los jefes de destacamento
hasta el comandante en jefe, desde los secretarios de células hasta
el secretario general del Partido, deben haber personalmente
investigaciones sobre la realidad socio-económica y no depositar su
confianza tan sólo en los informes escritos, pues investigar es
distinto a leer informes.
6) Investigar a fondo.
Todo el que emprenda por
primera vez la labor de la investigación, debe hacer una o dos
investigaciones profundas para adquirir conocimiento cabal de un
lugar (digamos una aldea o una ciudad) o de un problema (por ejemplo,
los cereales o la moneda). Logrado este conocimiento, se orientará
más fácilmente en las futuras investigaciones sobre otros lugares o
problemas.
7) Tomar uno mismo los
apuntes.
El investigador no sólo
debe presidir él mismo las reuniones de investigación y dirigir de
manera apropiada a los concurrentes, sino también tomar
personalmente los apuntes para registrar los resultados. No es
conveniente que otros lo hagan por él.
NOTAS
[1]
Véase Analectas de Confucio, libro III, “Pa Yi”: “Cuando
Confucio entraba al templo Ancestral, lo preguntaba todo”.
[2]
Héroe de la famosa novela china A la orilla del agua, que describe
una guerra campesina ocurrida a finales de la dinastía Sung del
Norte (960-1127). Es un personaje sencillo, franco y muy leal a la
causa revolucionaria de los campesinos, pero sin tacto y de modales
bruscos.
[3]
El camarada Mao Tse-tung siempre ha dado gran importancia a la
investigación social como la tarea primordial en el trabajo de
dirección y como la base para definir la política. Por iniciativa
suya, la labor de investigación fue desarrollándose gradualmente en
el 4º Cuerpo de Ejército del Ejército Rojo. Además, el camarada
Mao Tse-tung hizo de la investigación social una norma de trabajo, y
el Departamento Político del Ejército Rojo elaboró formularios
detallados que comprendían temas tales como el estado en que se
encontraba la lucha de las masas, la situación de los reaccionarios,
la vida económica del pueblo y la cantidad de tierra que poseían
las distintas clases rurales. Adonde iba el Ejército Rojo, primero
investigaba la situación de las clases en la localidad y luego
formulaba consignas que correspondían a las necesidades de las
masas.
[4]
Por “montañas” se entiende la región de montañas Chingkang,
situada en los límites entre las provincias de Chiangsi y Junán, y
por “llanuras” el Sur de Chinagsi y el Oeste de Fuchien. En enero
de 1929, las fuerzas principales del 4º Cuerpo de Ejército del
Ejército Rojo, al mando del camarada Mao Tse-tung, dejaron las
montañas Chiangkang para dirigirse al Sur de Chiangsi y Oeste de
Fuchien y establecer allí dos grandes bases revolucionarias.
[5]
Se refiere a las resoluciones adoptadas en el VI Congreso Nacional
del Partido Comunista de China celebrado en julio de 1928, que
incluían la resolución política y las resoluciones sobre la
cuestión campesina, la cuestión agraria, la organización del
poder, etc. A comienzos de 1929, el Comité del Frente del 4º Cuerpo
de Ejército del Ejército Rojo publicó estas resoluciones en forma
de folleto para su distribución entre las organizaciones del Partido
en el Ejército Rojo y las organizaciones locales del Partido.
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